lunes, 14 de marzo de 2011

PRECURSORES DE NUESTRA INDEPENDENCIA

Estos son algunos datos biográficos de los llamados "precursores de la independencia":

CAMILO HENRIQUEZ

El "Fraile de la Buena Muerte" nació en Valdivia en 1769 y murió en Santiago en 1825. Se lo denominó así debido a que profesó en la orden de la Buena Muerte, congregación encargada de atender a los moribundos pobres.
Sus padres fueron Félix Henríquez y Rosa González. En 1782, se dirigió a Lima para ingresar, al año siguiente, al convento de San Camilo de Lelis, iniciando su noviciado en la orden caritativa.

Fue ordenado sacerdote en 1790. Recibió una amplia instrucción que alimentó su curiosidad intelectual. Ella le impulsó a leer las obras de los filósofos ilustrados, prohibidas por la iglesia; entre ellas, el Contrato Social de Jean Jacques y Rousseau, acción por la que fue perseguido por el Santo Oficio de la Inquisición.
La orden lo envió a Quito, donde residía al producirse la instalación de la Primera Junta que, al igual que en Chile, inició su movimiento independentista (1809). Allí fue testigo de la violenta represión con que actuaron los sectores realistas. Parte de sus vivencias las volcó posteriormente en una obra de teatro titulada La Camila o La Patriota de Sud Americana.

Participación política En 1811 volvió a Chile y se involucró, casi de inmediato, en la agitada vida política de entonces. Redactó la Proclama de Quirino Lemachez, firmada con el anagrama de su propio nombre, que circuló a partir del 6 de enero en forma de manuscrito. En este, instaba a sus conciudadanos a votar por hombres capaces de luchar por las ideas independentistas, en las elecciones llamadas para instalar un Congreso Nacional. Su compromiso con esta causa fue total, tanto que el 1º de abril de 1811, al producirse el "Motín de Figueroa", recorrió las calles de Santiago al mando de una patrulla.

En el Primer Congreso Nacional, Henríquez fue diputado suplente por Puchacay. También, le correspondió pronunciar un sermón en la misa celebrada con motivo de la inauguración de las sesiones de la corporación. En este, sostuvo que la religión católica autorizaba al Congreso para darle una constitución al país.
Su labor parlamentaria fue escasa debido a que sólo intervenía cuando el diputado titular estaba ausente. Así y todo, el mismo año 1811 promovió un plan de organización de la instrucción pública en el que muchos ven la génesis del Instituto Nacional.

La Aurora de Chile

Sin embargo, los mayores esfuerzos de Camilo Henríquez en beneficio de la causa de la Independencia los realizó a través de la prensa. Una de las tareas prioritarias del gobierno de José Miguel Carrera fue la difusión de las ideas independentistas. Para ello se importó una imprenta desde Estados Unidos. El 16 de enero de 1812, Fray Camilo fue nombrado editor de la Aurora de Chile, el primer periódico que circuló en el país. El número inicial fue publicado el 13 de febrero de ese mismo año.
En cada edición, el Fraile volcó sus conocimientos de teoría política en una serie de artículos que defendían el derecho del pueblo de Chile a formar un gobierno independiente y retrataban la situación política que se vivía. Sin embargo, esta labor no estuvo exenta de críticas provenientes del mismo sector revolucionario, pues Henríquez hacía gala de un espíritu independiente.

En agosto de 1812, el gobierno de José Miguel Carrera estableció una censura para el periódico y nombró una comisión -integrada por Juan Egaña, Francisco Antonio Pérez, Pedro Vivar y Manuel de Salas-, a fin de elaborar un proyecto de reglamento de prensa.
Fray Camilo -ardoroso defensor de la libertad de opinión- se negó a publicar el decreto en cuestión y, en cambio, dio a conocer el texto de un autor inglés que defendía su misma postura. El gobierno insistió en su medida y el Fraile en la suya.

El 17 de abril de 1813, siempre bajo la dirección de Camilo Henríquez, comenzó a publicarse el Monitor Araucano en substitución de la Aurora. En él insertaría su memorable "Catecismo de los patriotas" (1813).
Henríquez compartió su labor periodística con diversos cargos políticos. Entre 1812 y 1814 se desempeñó como senador, y en 1813 le correspondió ocupar la presidencia del senado. Fue autor de varios proyectos de ley, entre los que sobresalen el Reglamento Constitucional de 1812 y el de protección a los indígenas. En forma paralela, escribió un drama intitulado La Procesión de los Tontos.

El exilio en Argentina Tras el Desastre de Rancagua (1814) -donde murió su hermano José Manuel, que formaba parte de las tropas al mando de O--Higgins- emigró a Mendoza para luego seguir a Buenos Aires. Allí colaboró en la redacción de La Gaceta de Buenos Aires y en El Censor, periódico publicado por el Cabildo de aquella ciudad.
Su delicado estado de salud le impidió acompañar a O--Higgins y San Martín en el cruce de la Cordillera de los Andes y permaneció en Buenos Aires, donde redactó otras dos obras de teatro: Camila, que se representó en Buenos Aires por primera vez en 1817, y La Inocencia en el Asilo de las Virtudes.

Regreso a Chile
Fray Camilo no se resolvía a retornar a Chile debido al temor que tenía por su antigua cercanía con los hermanos Carrera, especialmente con José Miguel. Sin embargo, O--Higgins reconoció sus méritos y a su regreso al país se le nombró bibliotecario de la Biblioteca Nacional y se le encargó la edición de La Gaceta Ministerial y la de otro boletín "sobre la estadística del país, que dará a la luz pública cada ocho o quince días". Este fue el origen de El Mercurio de Chile.
Al igual que como lo había hecho durante la Patria Vieja, Henríquez repartió su tiempo entre los trabajos en la prensa y otras labores políticas. En 1823 fue diputado suplente por Chiloé y por Copiapó, y al año siguiente titular por Copiapó. Ejerciendo este último cargo propuso la edición de un periódico que diese publicidad a las sesiones del Congreso, abogó por la creación de una marina capaz de defender el territorio nacional y contribuyó en la discusión del texto constitucional de 1823.
Ese mismo año fue nombrado Oficial Mayor del Departamento de Relaciones Exteriores, cargo que no desempeñó dada la precariedad de su salud. Murió en Santiago, donde se realizaron sus funerales en medio del duelo público dispuesto por el gobierno y por el parlamento. Al realizarse las exequias, a las cuales concurrieron todos los parlamentarios y otras autoridades públicas -quienes llevaron un riguroso luto por tres días-, se dispararon salvas de artillería desde el Cerro Santa Lucía.
http://www.biografiadechile.cl/

CAMILO TORRES

Estadista caucano, prócer de la Independencia (Popayán, noviembre 22 de 1766 - Bogotá, octubre 5 de 1816). Camilo Torres y Tenorio fue hijo de don Francisco Jerónimo Torres, comerciante, minero y hacendado en Neiva, la Costa Pacífica y Popayán, y de doña María Teresa Tenorio, quienes estaban radicados en Popayán. Estudió en el seminario de Popayán. Del seminario salió a los 22 años para continuar estudios de jurisprudencia en el Colegio del Rosario en Santafé, donde obtuvo el título de bachiller en Derecho Canónico en junio de 1790, y el de doctor en octubre de 1791; el Colegio Mayor lo hizo conciliario y catedrático, y a los 26 años, vicerrector; el 14 de julio de 1794 se recibió como abogado de la Real Audiencia de Santafé. Por aquellos años, en la Nueva Granada se vivía un agitado ambiente intelectual: a principios de 1791 había aparecido el primer periódico granadino; se encontraba en pleno desarrollo la Expedición Botánica, en la que participaba Francisco José de Caldas, primo de Camilo Torres; y existían diversas tertulias literarias, entre ellas la de la Biblioteca Pública, auspiciada por Manuel del Socorro Rodríguez, y el Casino Literario, dirigida por Antonio Nariño. AI mismo tiempo, reinaba la inconformidad contra el régimen colonial.

E119 de agosto de 1794 se produjo en Santafé la llamada Conspiración de los pasquines", que mostró cómo la semilla de la insurrección de los Comuneros de 1781 no se había apagado, a pesar de la muerte de los caudillos, y en cambio se había robustecido con las ideas de la independencia de los Estados Unidos en 1776, y con las de la Revolución Francesa de 1789. Posteriormente, la traducción de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano originó el cierre del Casino Literario de Nariño, la cárcel y el exilio para muchos granadinos y un proceso seguido contra varios alumnos del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, entre los que se contó a Camilo Torres. Allanada su biblioteca, se encontraron gran cantidad de libros en francés que fueron Llevados para que la Inquisición los analizara.
Cuando Napoleón coloca en el trono español a su hermano José, la noticia Llegó al Virreinato de la Nueva Granada el 14 de enero de 1809. Camilo Torres se opuso, y lo manifestó en su gabinete y en el Colegio del Rosario. Torres proponía seguir el ejemplo de las provincias españolas que se proclamaron soberanas para apoyar al rey Fernando (y no pera rebelarse contra su autoridad), posición que aún sostenía el 20 de julio de 1810. El 19 de abril de 1809 corrió la noticia falsa de la retirada de Napoleón de España, y en la Nueva Granada se levantó un grito unánime de “Viva Fernando VI”. El 12 de junio se celebró una misa solemne ofrecida por el cabildo antes de las elecciones de representantes del Nuevo Reino en las Cortes de Sevilla, suprema autoridad legislativa; en la terna de preselección de los santafereños se encontraba Camilo Torres. Fue electo Luis Eduardo Azuola, y Camilo Torres quedó como asesor del cabildo santafereño.

Desde esta posición Torres escribió su célebre "Memorial de agravios", como respuesta del cabildo de Santafé a La Junta Central Española ante la intención de permitir la presencia de americanos en la Junta, pero en un número irrisorio. En el Memorial, Torres expuso las quejas de los neo-granadinos. Sin dejar de alabar a la autoridad española, criticó su política y exigió la igualdad de derechos políticos para criollos y peninsulares; expuso cómo el actual sistema educativo era un gravísimo error para la difusión de conocimientos; cómo España no recibía sino los beneficios que podía obtener de América, pero no oía sus males. La crueldad de las autoridades españolas en la colonia generaba un proceso de inconformidad tal, que se produjeron varias manifestaciones de rebelión. El 13 de enero de 1810 se conoció en Santafé que había sido controlada la insurrección en los Llanos Orientales y decapitados los patriotas revolucionarios José María Rosillo y Vicente Cadena. La rebelión del 7 de julio en la villa del Socorro y los hechos del 20 de julio de 1810 en Santafé, cuando el español José González Llorente trató mal a dos criollos un viernes día de mercado, hizo que la muchedumbre reclamara cabildo abierto. Entre los cabildantes estaban Camilo Torres y José Acevedo y Gómez, el "Tribuno del Pueblo", quienes firmaron el Acta de independencia de la Junta Suprema de Santafé. Camilo Torres fue vocal secretario en el manifiesto de septiembre 18 de 1810, donde se buscó el entendimiento entre los patriotas y los españoles europeos; allí, Torres reiteró lo expuesto en el Memorial de Agravios.

El 14 de junio de 1811 circuló por primera vez La Bagatela, desde donde Nariño expuso sus ideas centralistas para el gobierno de la Nueva Granada. Durante casi un año, el objetivo de La bagatela fue evitar el florecimiento de las ideas federalistas que mantenían la tradición de los cabildos autónomos, de las cuales Camilo Torres era el principal defensor, acorde a sus principios jurídicos. Torres consideraba justo que las provincias ejercieran su soberanía, tal como lo había expuesto en el Memorial
Camilo Torres fue presidente del Congreso de las Provincias Unidas entre 1812 y 1814. Este órgano federal se mantuvo en lucha civil con los centralistas de Nariño, presidente del Estado de Cundinamarca. Desde 1812, Camilo Torres y Bolívar mantuvieron una estrecha amistad, que significa a la vez la amistad entre la Nueva Granada y Venezuela en la lucha por la liberación. En 1815-1816, el pacificador Pablo Morillo emprendió la reconquista de la Nueva Granada. Por segunda vez, Camilo Torres fue jefe del Ejecutivo en este mismo período. Morillo se tomó Cartagena el 18 de agosto de 1815; el 26 de mayo del siguiente año entró a Santafé, estableció el Consejo de Guerra Permanente, el Consejo de Purificación y la Junta de Secuestros, que dispusieron de los bienes, la libertad y la vida de los patriotas. Camilo Torres salió para El Pital, aldea cercana a Neiva, porque el sur era más seguro. Las tropas de Juan Sámano lo hicieron prisionero en julio de 1816, a los 50 años; los remitieron a Popayán, antes de enviarlo a que lo juzgaran los tribunales del terror en Santafé, a donde llegó el 2 de octubre. El 4 fue el consejo de guerra y el 5 de octubre de 1816 fue ejecutado en el Colegio de Santo Tomás, después de serle confiscados sus bienes. Su cabeza se exhibió en la picota a la salida de Santafé, en la Alameda Vieja, donde permaneció hasta el 14, cuando Morillo permitió que le dieran sepultura por ser el día del cumpleaños del rey Fernando VI [Ver tomo 1, Historia, "Precursores de la Independencia", "El 20 de Julio de 1810" y "In Primera República granadina (1810-1816)", pp. 2I1-268; y tomo I, Cultura, pp. 20 y 145 - 146].
STELLA MARÍA CÓRDOBA GIRALDO

FRANCISCO MIRANDA

Nació en Caracas en 1756, era de noble linaje, a los diecisiete años viajó a España enrolándose en la milicia alcanzando el grado de capitán. Marchó a Norteamérica donde luchó por la independencia de ese país. Regresó a Europa y en la Corte de San Petersburgo entabló íntima amistad con Catalina II (Sofía Federica Augusta Anhalt - Zerbst); en Francia participó en la Revolución Republicana incorporado en su ejército fue nombrado mariscal de campo. Su nombre se esculpió en el Arco del Triunfo de Napoleón; acusado de conspiración huyó de Francia hacia Inglaterra donde fundó la asociación "Gran Reunión Americana" que contó entre sus afiliados a Bolívar, Higgins y San Martín; desde donde se planeaba la libertad de los países bajo el yugo español.
Miranda logró con recursos propios y de algunos amigos armar una pequeña escuadra compuesta por el bergantín "Leandro" y dos goletas. Con doscientos hombres salió de Haití arribando a Ocumare de la Costa (Venezuela) el 15 de marzo de 1806. Fue avistado por barcos españoles que le capturan las goletas con cincuenta hombres a bordo; huyó a Trinidad buscando la protección de las autoridades británicas y el 2 de agosto de 1806 regresó con quinientos hombres y quince buques desembarcando en la Vela de Coro (Venezuela), y sobre la cubierta del "Leandro" izó el pabellón azul, amarillo, y rojo. En Puerto Cabello fue derrotado perdiendo sesenta hombres, diez de los cuales fueron ejecutados, y ante el temor de caer en manos enemigas escapó a Aruba.

De Inglaterra regresó a Venezuela a colaborar con el gobierno provisional de Bolívar y es nombrado general de las fuerzas militares. Obtuvo dos importantes triunfos: el 23 de julio de 1811 en "El Morro de Valencia", al mando de ochocientos soldados contra el general Melchor Somorriba y el 12 de agosto en Valencia contra el español Landaeta. Miranda capituló más tarde en San Mateo ante Monteverde cayendo en desgracia ante los patriotas. En el puerto de La Guaira fue entregado a los españoles por los coroneles Bolívar, Montilla y Chatillón. Los españoles lo enviaron a Puerto Rico y de allí lo embarcaron para Cádiz, siendo recluído en la cárcel de La Carraca, donde murió el 19 de julio de 1816.
La bandera que Miranda enarboló ondeó por primera vez sobre el continente americano del 2 al 13 de agosto de 1806 en la Fortaleza de San Pablo situada en la Vela de Coro, luego sería adoptada como emblema nacional por el Congreso de Venezuela el 14 de julio de 1811 y más tarde por Colombia y Ecuador.

Fue Miranda el que le puso el nombre a Colombia en homenaje a Colón.
La música del himno compuesta por el italiano Orestes Síndici se tocó por primera vez en Nilo (Cundinamarca), el domingo 24 de julio de 1887. En 1920 se convirtió en Himno Nacional.
Los restos de Síndici reposan en el Cementerio Central de Bogotá.
El primer Escudo Nacional fue promulgado en la Nueva Granada en 1815; en 1834 el presidente Santander introdujo algunas modificaciones en su diseño como el Istmo de Panamá, el gorro frigio y la granada; la Ley 12 de 1984 reglamentó el escudo actual.

Antonio Vélez Ocampo


JOSÉ ARTIGAS

El 19 de junio de 1764 en Montevideo, nacía José Artigas, en el seno de una familia vinculada a la fundación de Montevideo.
Los primeros años de su vida los pasó en Montevideo, donde concurrió a la escuela de los Padres Franciscanos, pero frecuentaba mucho el campo. Allí comenzó a amar la campaña y aprendió a realizar todas las tareas camperas.
Entró en el Cuerpo de Blandengues y en 1811 se unió a la revolución oriental convirtiéndose al poco tiempo en Jefe de los Orientales, título que le dio su propio pueblo.
No fue sólo un destacado militar sino que dio una definición ideológica a la revolución oriental.
Las ideas de Artigas aún tienen vigencia sobre todo con relación a la integración americana.
Artigas murió en Paraguay el 23 de setiembre de 1850.

Día de la BanderaEl día del natalicio de Artigas se ha declarado también como día de la Bandera, relacionando así este símbolo con las ideas patrióticas del Prócer.
En este día se realiza el Juramento de Fidelidad a la Bandera Nacional.
Este juramento se lleva a cabo desde el año 1940. El decreto del 20 de Julio de 1940 establece que: "Todo ciudadano natural o legal, está obligado a prestar juramento de fidelidad a la Bandera Nacional, en acto público y solemne".
Los alumnos de todo tipo de institución pública o privada, y los empleados de la Administración Pública, incluyendo las Escuelas Militares, Navales, etc., deben realizar este juramento.
Educando.info

MARIANO MORENO

Jurisconsulto; periodista; y escritor; estadista; su importante papel como organizador en el gobierno que siguió a la Revolución de Mayo le valió títulos tales como "el hombre de Mayo" o "el alma de la revolución".
Nació en Buenos Aires (fecha de nacimiento un tanto contradictoria), fue su padre, Manuel Moreno, funcionario español del gobierno del virreinato, y su madre, Ana María Valle, una joven de Buenos Aires. Recibió excelente enseñanza, primero en la Escuela del Rey y luego en el Colegio de San Carlos, donde muchos de sus profesores se impresionaron por su inteligencia poco común y procuraron que se le brindasen todas las posibles oportunidades de aplicarla.
En la Universidad de Chuquisaca y para hacerle estudiar allí bajo la conducción del canónigo Terrazas; en Chuquisaca (hoy Sucre, Bolivia) Mariano estuvo inmerso en las ideas de la Ilustración y fue imbuido del deseo de ver a la Argentina progresar a tono con los lineamientos indicados por Adam Smith y Rousseau; se graduó en la Universidad con una tesis rememorativa de la sublevación de Tupac Amaru unos años antes, condenando las prácticas legales españolas de exigir servicios personales a los indios.

Moreno volvió a Buenos Aires alrededor de 1805 y pronto se comprometió en escritos y asuntos de interés público al principio se mostró inclinado a unirse al grupo liberal español actuando como relator legal para la Audiencia y finalmente alineándose con el grupo conducido por Martín de Álzaga
En 1809 el virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros le solicitó que redactara un memorial para los hacendados y trabajadores criollos para contrarrestar las demandas de los comerciantes españoles monopolistas en el sentido de aplicar restricciones al comercio.
Su Representación de los hacendados proponía inequívocamente la apertura del Río de la Plata para el libre comercio durante un período de dos años; era una clara declaración de lo que llegaría a ser la política económica de Argentina después de la independencia e implicó para Moreno el apoyo de los criollos con la caída del gobierno de España durante la invasión de Napoleón.

Moreno mostró gran actividad en el grupo patriótico, exigiendo que el virrey llamase a cabildo abierto, con el fin de tratar la crisis política. En su carácter de miembro del cabildo abierto apoyó vigorosamente la deposición del virrey y el establecimiento de una junta elegida por el cabildo abierto, en representación del pueblo.
En el gobierno de la nueva junta, formada luego de la Revolución de Mayo, con Cornelio Saavedra como presidente, Moreno fue nombrado secretario, con responsabilidad ejecutiva en asuntos políticos y militares; durante los siete meses en los que mantuvo este cargo, actuó rápida y firmemente para llevar a cabo sus claros objetivos: mantener todo el virreinato leal al gobierno patrio en Buenos Aires, establecer una economía sana y libre, y elaborar una constitución que pudiera establecer legalmente instituciones para preservar las libertades personales, políticas y económicas de una nueva sociedad.
Fundó y fue editor de la Gazeta de Buenos Aires, estableció una oficina de censos y una escuela militar y planificó la formación de una biblioteca pública nacional; reabrió Maldonado, Ensenada y Patagones (Río Negro) como puertos, liberando el comercio y las explotaciones mineras de las antiguas restricciones; equipó y envió ejércitos a diversas partes del virreinato, especialmente al Alto Perú, para luchar contra los realistas. Persuadió a la Junta de que le permitiera obrar firmemente en la represión de la conspiración de Córdoba.

Cuando la influencia de Moreno había comenzado a decaer; los críticos aludían a su rudeza contra la oposición, su hábito de usar la intriga para cumplir sus propósitos; muchos creían que Moreno y sus jóvenes y progresistas seguidores criollos representaban solamente los intereses políticos y económicos de la capital en detrimento de las provincias. Saavedra y su grupo preferían un cambio más moderado, antes que el rápido paso revolucionario impreso por Moreno.
Los escritos de Moreno han sido publicarlos por su hermano Manuel Moreno, Arengas y escritos (Londres, 1836); editados por Norberto Piñero, Escritos de Mariano Moreno (Buenos Aires, 1896.
Todo argentina.net

MIGUEL HIDALGO

Padre de la Patria, iniciador de la Independencia de México. Fue el segundo hijo de Don Cristóbal Hidalgo y Costilla y de Doña Ana María de Gallaga. Nació el 8 de mayo en la hacienda de Corralejo, jurisdicción de Pénjamo, Guanajuato.
Sus primeros años los pasó en la misma hacienda de Corralejo, de la cual era su padre administrador y en seguida pasó a estudiar a Valladolid (Morelia), en el Colegio de San Nicolás.

En ese mismo colegio, al crecer, dio cursos de filosofía y teología; llegó a ser rector del establecimiento en 1791. Por su talento, los colegiales le pusieron por apodo el "Zorro". Recibió el grado de bachiller en teología en la ciudad de México, en 1773, y se ordenó sacerdote en 1778. Sirvió en varios curatos, y a la muerte de Joaquín, su hermano mayor, se le dio el del pueblo de Dolores. Traductor del francés, se aficionó a la lectura de obras de artes y de ciencias, y tomó con empeño el fomento de varios ramos agrícolas e industriales en su curato.
La fracasada conspiración de Valladolid, ocurrida en 1809, solapada, se refugió en Querétaro y allí cobró fuerzas; la protegía el corregidor Don Miguel Domínguez, y en 1810 reclutaba partidarios  mientras llegaba la hora de mostrarse abiertamente. Se ignora cuándo se unió Hidalgo a los conspiradores, pero él reconoció después que trataba con Allende, "con quien había tenido anticipadamente varias conversaciones acerca de la independencia, sin otro objeto por su parte que el de un puro discurso; pues sin embargo de que estaba persuadido que sería útil al reino. Nunca pensó entrar en proyecto alguno”.

Hidalgo, pues, sabía de la conjura, pero no se afiliaba. y así corrió el tiempo hasta que, a principios de septiembre de 1810, por instancias de Allende, Hidalgo se decidió y comenzó a trabajar en el logro de la empresa. Entretanto, la conspiración fue descubierta a las autoridades, y los conjurados fueron reducidos a prisión. Hidalgo supo vagamente de la denuncia hacia el 12 o 13 de septiembre pero sólo hasta la madrugada del día 16 supo del curso de los acontecimientos.
Era domingo, y más temprano de lo acostumbrado, se llamó a misa en la parroquia; comenzaba la lucha por la Independencia. El mismo día 16 salieron Hidalgo y los suyos de Dolores. Marcharon a San Miguel el Grande, y al anochecer entraron en la población. Allí se les unió el Regimiento de la Reina, y en el camino se les unió una multitud de gente del campo, principalmente indios, armados con flechas, palos, hondas e instrumentos de labranza.

Al pasar por Atotonilco, Hidalgo encontró una imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, la hizo suspender del asta de una lanza, y aquel fue el estandarte del ejército. El 22 de septiembre, con asistencia del Ayuntamiento de Celaya, fue nombrado Hidalgo general y quedó investido del mando supremo del ejército, que ya sumaba 50 mil hombres.
Con aquellas fuerzas se avanzó sobre Guanajuato, y el 28 cayó en sus manos la ciudad. El obispo electo de Michoacán, Abad y Queipo, declaró excomulgados a Hidalgo, Allende, Aldama y Abasolo. Hidalgo, para defenderse, escribió tiempo después un manifiesto, donde también proponía la reunión de los representantes de las ciudades, villas y lugares, formando unas Cortes que dieran leyes sabias y apropiadas a las necesidades de los pueblos.

En Acámbaro el capitán general fue declarado generalísimo, con mayores facultades y distinciones. El ejército siguió para Maravatío, Tepetongo, Hacienda de la Jornada, Ixtlahuaca y Toluca, y el 30 de octubre desbarató en el monte de las Cruces las fuerzas de Torcuato Trujillo, mandadas por el virrey Venegas para contenerlo. Con esta victoria quedó abierto el camino de la capital; Allende era de la opinión de que se avanzara sobre ella aventurando un golpe decisivo; Hidalgo se opuso alegando la falta de municiones, la pérdida sufrida en la batalla, que había infundido gran terror en la gente bisoña, la aproximación de las tropas realistas al mando de Calleja y de Flon, y el éxito dudoso de un combate contra la guarnición de la ciudad.

Sin hacer nada se estuvieron a las puertas de México hasta el 1 de noviembre, y el 2 comenzaron a retroceder por donde habían venido. A consecuencia de ello, perdieron la mitad de la gente por la deserción. Los insurgentes ignoraban el rumbo que traía el ejército realista y las operaciones que había ejecutado. Al amanecer del 7 de noviembre, en Aculco, fueron atacados, y se dispersaron completamente sin combatir, dejando en el campo sus equipajes y útiles de guerra.
Allende se retiró para Guanajuato, Hidalgo entró con cinco o seis personas en Valladolid, habiendo disminuido las numerosas fuerzas reunidas poco antes. La separación de los dos jefes tuvo por objeto poner en estado de defensa a Guanajuato, mientras la insurgencia se reorganizaba. Hidalgo resolvió marchar a Guadalajara con más de siete mil hombres.
Guanajuato se perdió el 25 de noviembre de 1810. Allende marchó a Zacatecas y de ahí a Guadalajara. Allí se intentó crear un gobierno del que Hidalgo era cabeza, con dos ministros, uno de "Gracia y Justicia" y otro denominado "Secretaría de Estado y del Despacho". Hidalgo legislaba como suprema autoridad. Ordenó la publicación de El Despertador Americano y expidió, el 6 de diciembre, un decreto para abolir la esclavitud y los tributos.

Las fuerzas realistas llegaron a las cercanías de Guadalajara. En Puente de Calderón se enfrentaron a los insurgentes y los derrotaron. El ejército se desbandó. Hidalgo salió para Aguascalientes, y de ahí a Zacatecas. Lo alcanzó Allende en la hacienda del Pabellón, y el 25 de enero, en compañía de Arias y de otros jefes, depusieron al generalísimo del mando, reduciéndolo a un papel insignificante en realidad, aunque su destitución no se hizo pública y en apariencia conservaba su autoridad.
En Saltillo se determinó que los jefes principales, con la mejor tropa y el dinero, partiesen para Estados Unidos y, en el camino, fueron hechos prisioneros por los realistas el 21 de marzo, en las Norias del Baján.
Hidalgo fue llevado a Monclova, de allí salió el 26 de marzo por el Álamo y Mapimí, y el 23 de abril entró en Chihuahua. Se le formó proceso, que fue más lento que el de sus compañeros a causa de su condición de religioso. La sentencia de degradación sacerdotal se pronunció el 27 de julio y el 29 se ejecutó en el Hospital Real donde Hidalgo estaba preso.

El Consejo de Guerra condenó al reo a ser pasado por las armas, no en un paraje público como sus compañeros, y tirándole al pecho y no a la espalda, conservándose así la cabeza. Su cabeza, con las de Allende, Aldama y Jiménez, se pusieron en jaulas de hierro en los ángulos de la Alhóndiga de Granaditas de Guanajuato. El cuerpo tuvo sepultura en la tercera Orden de San Francisco de Chihuahua, y en 1824 fueron traídos el tronco y la cabeza a México, para enterrarlos con gran solemnidad. En la actualidad, sus restos descansan en la Columna de la Independencia de la ciudad de México.

domingo, 27 de febrero de 2011

Culturas de los períodos formativo y clásico en América

Culturas del período formativo en América
Las regiones más importantes de América en donde se ubicaron y desarrollaron culturas del formativo son:
En la región central de México se estableció la cultura del Teotihuacán y los olmecas.
La región andina de Perú, Bolivia y Colombia se destacan: la cultura Chavín, Paracas, San Agustín.

Cultura del Teotihuacán
Esta cultura se estableció en la meseta central de México, ubicada entre la Sierra Madre Occidental y la Sierra Madre Oriental. Esta ubicación le per­mitió gozar de todos los pisos térmicos y por con­siguiente de variedad de productos y animales. La ciudad de Teotihuacán se inicia en el 400 a. C. y llegando hasta el 800 d. C, en cuatro períodos.
El hombre de Teotihuacán conformó una ciu­dad monumental de casi 200 mil habitantes, con edificios, palacios y pirámides, como lo demues­tran los restos arqueológicos hallados. Dentro de la ciudad, sobresalen las pirámides de la Luna y el Sol, que tienen un templo en su parte superior Esto hace pensar en una clase sacerdotal, que regía el culto a los dioses. Además, la decoración de los edificios muestra personajes con extrañas vestiduras y complicados tocados de plumas. To­do esto permite asegurar que Teotihuacán fue un centro religioso que sirvió de base al desarrollo de los pueblos de la planicie.

Los olmecas
Los olmecas se ubicaron en las tierras bajas del golfo de México.
Fue la sociedad del formativo que alcanzó ma­yor grado de desarrollo agrícola, estratificación social y construcciones ceremoniales.
De esta cultura se han hallado montículos dis­persos en el cerro de las mesas.
En La Venta se descubrió un conjunto de pirámides elaboradas en barro y adobe, alrededor i una plaza y de una gran tumba.
En Tres Zapotes se han hallado monumentales cabezas esculpidas en piedra. Para algunos antro­pólogos los rasgos físicos esculpidos en estas pie­dras se asemejan a los de raza negra, llegando asegurar contactos culturales con pueblos de África.
Estas excavaciones permiten afirmar la presencia de una poderosa clase sacer­dotal; que tuvo el manejo político y administrativo del pueblo; se dice que conformaron una teocracia.
Algunos antropólogos aseguran que formaron parte del último imperio Maya. La influencia que por esto ejerció sobre todos los pueblos de Centroamérica, ha hecho que se le dé el nombre de "Cultura madre de América".

El formativo en Suramérica
Ubicados en la región andina peruana, a más de 3.000 metros de altura sobre el nivel del mar, floreció la cultura Chavin. La ciudad representa­tiva de este pueblo es Chavin de Huantar, carac­terizada por sus imponentes edificios, con galerías subterráneas alrededor de patios.

Culturas del clásico

El período clásico se caracteriza por la organi­zación de la sociedad. Claramente se distinguen los gobernantes y sus colaboradores; la clase sa­cerdotal y el pueblo con actividades muy especia­lizadas que son el sostén de la organización eco­nómica de cada cultura.
Surge en este período, otro grupo social muy importante; los militares. Son ellos quienes con­forman el ejército permanente encargado de mantener el orden impuesto por el gobernante, así como la defensa de su territorio contra el ata­que de pueblos vecinos o de grupos invasores.
Durante el clásico, la religión es básica para el control político y social de la población. Se organi­za una clase de sabios muy privilegiada, encarga­dos por su rango y sabiduría de comunicarse con los dioses, de ordenar y celebrar los ritos y cere­monias, de observar el universo, de elaborar los calendarios, de inventarse algún sistema de escri­tura, de diseñar y ordenar la construcción de ciu­dades, templos, palacios, pirámides y tumbas. Fi­nalmente se aseguran que el pueblo obedezca y acepte la voluntad de los dioses que los mismos sacerdotes han divulgado.
Mesoamérica se constituyó en el centro difusor de estas culturas, porque fue en esta región donde muchos grupos del formativo se proyectaron ha­cia el clásico. De esto son ejemplo:

Zapotecas
Se ubicaron al S.E de México. Como cultura estu­vo influenciada por los hombres del Tiahuanaco en relación con la construcción de templos y pirámides.
Los centros culturales más importantes de esta civilización son Mitla y Monte Albán.
Monte Albán llegó a tener 35.000 habitantes: la cima del cerro donde se construyó fue nivelada haciéndose una plaza pavimentada a cuyo alre­dedor se levantaron edificios, como el templo de los danzantes.
También en Monte Albán se han encontrado esculturas de gran riqueza y tumbas puntadas, así como inscripciones o signos que permiten afir­mar que corresponden a un tipo de escritura.
Los dioses adorados por los zapotecas alcanzan a 38; distinguiéndose dioses femeninos y masculi­nos. Se destacan los dioses de la lluvia y la serpien­te, los cuales fueron representados en barro con muchos detalles y adornos.

Los mixtecas
Fueron un pueblo invasor procedente del norte de México, que obligó a los zapotecas a establecerse en Tehuantepec; quedándose ellos en Mitla y Monte Albán.
El pueblo mixteca desarrolló una importante civilización; de ellos se han encontrado notables trabajos en piedra, metales, madera, hueso y ce­rámica de variados colores.
Elaboraron vasijas tripoides de gran colorido; con representaciones de serpientes o cabezas de águila. El trabajo en oro se especializó en pendien­tes, brazaletes y coronas.
El aporte sobresaliente de los mixtéeos son sus códices o libros, ricos en pinturas que recogen las características del pueblo y sus principales cos­tumbres. Sin embargo, todavía no se ha logrado una traducción adecuada de ellos.

Los Toltecas
Llegados del Norte, pertenecían al grupo lingüís­tico nahua. Después de una breve conquista, fun­daron la ciudad de Tula, cuyas ruinas están a 80 kms de ciudad de México, junto al cerro Xicoco (Estado de Hidalgo).
Los restos arqueológicos correspondientes a es­ta cultura, como las esculturas hechas en piedra y que hacen el papel de columnas, son muestra de su actividad guerrera. Se tiene por seguro que las columnas representan soldados equipados para el combate.
También se observa fácilmente el culto a qüetzacoalt (dios creador) pues en todas las paredes de los templos está esculpida su imagen.
Otros dioses ocuparon el interés tolteca: el dios del fuego; del maíz y del sol. Estos dioses fueron tomados para su cultura por los aztecas, quienes vendrían luego a conquistar la planicie.

Chichimecas
Fue un pueblo conquistador de los toltecas que estableció su centro en Tenayuca. Para los pue­blos de la meseta, los chichimecos fueron bárba­ros; la guerra fue su arma de dominación sobre pueblos sedentarios y organizados, hasta que en 1428 d. C. los aztecas lograron dominarlo y anexarlos a su imperio.

San Agustín
La cultura de San Agustín enclavada en un pe­queño valle de la cordillera central, en el Depto. del Huila (Colombia), es el sitio arqueológico más espectacular de la región.
San Agustín es de gran valor por el número de estatuas elaboradas en piedra y por la variedad de tumbas y entierros hallados. Las estatuas mues­tran gran variedad de formas; algunos tienen as­pecto de seres monstruosos, otras representan reptiles, aves y en casi todas las estatuas se apre­cian expresiones de felinos y dientes de jaguar.
Es frecuente ver representaciones de guerre­ros, con sus armas y casquetes, colocados en las entradas de las tumbas.
Las tumbas son de diferentes formas y tama­ños. Algunos son profundos pozos cuadrangulares con una cámara que guarda la sepultura; otras tumbas presentan una serie de la jarras de piedra, en forma de cajón donde se han encontrado esquele­tos y otras son simplemente enterramientos con esqueletos, colocados en posición fetal, es decir curruca o acurrucados.
Las obras civiles encontradas como terraple­nes, ramplas y allanamientos, llevan a pensar a los antropólogos que San Agustín fue una zona de invasión de muchos pueblos que pudieron esta­blecerse sin ningún problema; atraídos por la facilidad de llegada, ya que su ubicación geográfica permite el paso de occidente a oriente o de norte a sur. Además las características del clima facilita­ron el cultivo del maíz, en terrazas de cultivo con sistemas de irrigación.
Al formativo pertenecen también la cultura de Pichalo en Chile y Preguaguala en Ecuador.

Culturas clásicas de Suramérica

Otro foco de radiación cultural clásica en Sura­mérica es el altiplano boliviano-peruano.

Cultura Mochica o Moche
Ubicada en la costa norte del Perú, alcanzó gran esplendor entre los años 600 y 700 d. C.
Los restos arqueológicos hallados muestran una fuerte jerarquización política y religiosa y una intensa actividad guerrera.
Los mochicas cultivaron maíz y tubérculos (pa­pa). Para hacer más productivas sus tierras, utili­zaron canales de irrigación.
Tejieron en lana de llama o vicuña y trabajaron el oro, la plata y el cobre; pero es su cerámica la muestra más representativa de su desarrollo. A través de ella se ha conocido lo más importante de los mochicas, ya que en la decoración de sus vasi­jas aparecen pintadas escenas de la vida cotidia­na. La escultura en madera del pueblo y sus go­bernantes fue tan importante como la cerámica. Los colores más utilizados en estas dos activida­des fueron: rojo, ocre, negro y anaranjado.
La arquitectura tuvo importancia en la cons­trucción de tumbas y templos, de esta cultura se destaca la pirámide de Moche, donde se hallan los huacas del sol y la luna, realizadas en ladrillo coci­do, muy parecidas a las de mesoamérica.
Los huacas eran divinidades tutelares a quienes se les daba como lugar de residencia algún lugar natural como una piedra o un monte.

Cultura Nazca
Floreció en la costa sur del Perú y es famosa por su cerámica y sus tejidos. Aunque la cerámica no tiene diversidad de formas, es muy rica en colori­do, decoración y terminado. Los temas favoritos de su decoración son: serpientes, pájaros marinos, peces y motivos geométricos predominando los colores negro, azul, gris, verde, blanco y anaran­jado. También son frecuentes las represen­taciones mitológicas como dioses en forma de felinos, pájaros y demonios de dos cabezas.
Los tejidos hechos en lana de llama, alpaca o vicuña, presentan motivos muy parecidos a los realizados en la cerámica.
Este pueblo no presenta edificaciones monu­mentales y solo Cahuachi tiene algunos edificios, por lo que se piensa que pudo ser un centro cere­monial. La escasez de agua en la zona, los llevó a construir obras hidráulicas de gran envergadura que le permitieron desarrollar la agricultura y especializar la artesanía en cerámicas y orfebrería.

También se distinguieron por los trabajos en plumas de aves exóticas. Por no existir en la región se piensa que son muestra de un intenso comercio con los pueblos vecinos.
Hoy se estudian las líneas de Nazca, gigantescos diseños de animales estilizados que aparecen so­bre una región entre el valle de Nazca y Palpa. En esta área geográfica la lluviosidad es muy escasa, lo que ha permitido que estas líneas se conserven.
Son muchas las explicaciones que se le han da­do: se ha dicho que son calendarios, formas de medición del tiempo, figuras sagradas para propi­ciar lluvias u otros fenómenos favorables, y no han faltado lo sensacionalista que en un afán co­mercial, hablan de pistas de aterrizaje para los extraterrestres.

Cultura Chimú
El reino de Chimú se localizó en la orilla derecha del río Moche, estableciendo su centro político y económico en la ciudad de Chanchán.
Es un medio ambiente árido pero con una eco­nomía agrícola, complementada con la pesca. Fue necesario
construir complejos sistemas de cana­les que permitieran almacenar y distribuir el agua. La red hidráulica estaba vigilada en trechos por pequeños cuarteles siendo la clase dirigente quien distribuía el agua.
La calidad de sus productos artesanales fueron la base de su comercio; la cerámica de color negro y rojo, los trabajos en oro, plata, cobre y bronce en el que fueron grandes maestros, tanto que mu­chas de sus obras artesanales fueron llevadas por los Incas al Cuzco.
Adoraban el Sol y la Luna y para tener conten­tos a los dioses les ofrecían sacrificios de niños.
La cultura del Tiahuanaco
Estuvo situada a 3.800 mts de altura, en la vertien­te oriental del lago Titicaca (hoy Bolivia). Fue un gran centro ceremonial en donde sobresalen grandes edificios como el palacio de Kalasasaya. De él hace parte la puerta del sol, enorme monu­mento cuyo dintel presenta decoraciones en relieve.
La cultura del Tiahuanaco fue organizada so­bre la base de una economía artesanal con pro­ductos de gran calidad en cerámica, textiles y manufacturas en bronce.

La clase sacerdotal era la encargada de admi­nistrar los cultivos y sus técnicas. Utilizaron cana­les de riego, terrazas y un preciso manejo de las épocas de siembra y recolección. Como en tantas otras culturas, eran los sacerdotes quienes hacían las veces de científicos y médicos, pues eran quie­nes conservaban y producían el saber.

Las culturas colombianas
En Colombia las culturas tairona y chibcha pue­den considerarse clásicas por el auge que presen­taron en la metalurgia del oro, en la riqueza de la cerámica y de los tejidos.
Con el descubrimiento en 1976 de Ciudad Per­dida, centro de la cultura Tairona, otro elemento cultural se hace presente para complementar el estudio de nuestros pueblos más representativos.

sábado, 26 de febrero de 2011

Movimientos de independencia en las colonias españolas

La independencia de las colonias ameri­canas fue el resultado complejo de una situación histórica en que factores exter­nos unidos a causas internas generaron la ruptura del sistema colonial europeo.
  
La ideología de la Ilustración con persona­jes como Rousseau, Bentham, A. Smith fue decisiva para motivar ideológicamen­te a las colonias en su lucha por la libertad. Precursores como Francisco Miranda,
Camilo Torres, Mariano Moreno, José Artigas, Camilo Henríquez imbuidos de la filosofía de la ilustración, propagaron sus ideas conformando el proceso ideológico de la revolución. Fueron inicialmente las ideas de libertad, igualdad, lucha por la independencia las generadoras de un cambio y su influencia se percibía en todos los ámbitos.

La revolución de las colonias españolas en América tuvo unos antecedentes en unos hechos previos que mostraban el descon­tento dé las colonias ante el dominio de la metrópoli y el monopolio comercial ejer­cido a través de sus reformas. Estos movimientos se manifestaron en subleva­ciones indígenas como la de Tupac Amaru y sublevaciones de pobladores contra el Cabildo como el movimiento de los comu­neros en Nueva Granada.
Entre las causas directas que desencade­naron la lucha en las colonias por la independencia tenemos las Reformas Borbónicas que habían determinado el monopolio comercial de la metrópoli y que con el decreto de libre comercio hacía ver a las colonias las inmensas posibili­dades de un comercio libre. Administrativamente se ejercía un mayor control de las colonias y había exclusión de los criollos de los cargos públicos.

La reforma comercial impuesta por los Borbones hizo que desde Veracruz a Buenos Aires, el dominio de los merca­dos locales estuviera en manos de comer­ciantes venidos de la península, siendo desplazados los criollos. Era una afirma­ción del monopolio español donde se consolidaba la hegemonía mercantil y el avance industrial de la metrópoli.
A raíz de estas reformas se fue manifes­tando el descontento y se fueron organi­zando los movimientos independentistas, que fueron aprovechados por los ideólo­gos precursores de la independencia que veían propicio el momento para el cam­bio.

Proceso de la lucha revolucionaria
La revolución de las colonias españolas en América no se llevó a cabo súbitamente. Tuvo un proceso que se inició con la llamada etapa prerrevolucionaria, donde se dieron los antecedentes de la lucha. En esta primera etapa se manifestaron las revoluciones previas que reflejaban el descontento ante los problemas plantea­dos: se rebelaron los negros contra la esclavitud, los comuneros contra los im­puestos y cargas fiscales, los indígenas contra abusos de la mita y el obraje.
En esta fase se organizaron los precur­sores y comenzaron su campaña ideológi­ca. Fue la etapa en que Mariano Moreno en Argentina, Camilo Henríquez en Chi­le, Camilo Torres y Antonio Nariño en Nueva Granada, Francisco Miranda en Venezuela, Artigas en Uruguay, Morelos en México, avivaron el sentimiento pa­triótico a través de sus proclamas. Era el momento en que la ideología en torno a los derechos humanos, la libertad, la igual­dad, la independencia iban formando una mentalidad, se promovía el cambio.

Hubo una segunda fase en la cual se gestó la lucha revolucionaria. Fue la etapa de las campañas. Esta se llevó a cabo en dos núcleos: el de Nueva España que abarcaba las colonias de México y Centroamérica; y el de Suramérica, que abarcaba las colonias del Virreinato de Nueva Gra­nada, el Perú y Río de la Plata.
Esta etapa culminó con la independencia de las colonias españolas exceptuando Cuba y Puerto Rico. En ella se llevaron a cabo las luchas entre realistas y patriotas y a su vez se dividió en varias fases:

1 - Entre 1808 y 1811 cuando se consti­tuyeron las Juntas Regionales que procla­maron la independencia respecto del go­bierno afrancesado de José Bonaparte. En 1809 se presentan los primeros movimien­tos de insurrección americana, en Char­cas y en La Paz, que fueron fácilmente derrotados. En 1810 se producen las Actas de revolución, originadas en las Juntas en las cuales se proclama la decisión de conservar gobiernos autónomos, conser­vando los dominios para el rey Fernando VII. En este año, se presenta una insu­rrección en México, de tipo rural indíge­na, propiciada por el cura Miguel Hidalgo, donde se proclama la libertad. Sin embar­go son derrotados y fusilados sus líderes; continuando la lucha el cura José María Morelos, quien proclama la independen­cia en Chilpancigo en 1813.
2- La segunda fase comprende entre 1811-1814 y es cuando se conforman las primeras repúblicas en lo que se denomi­na como Patria Boba en Nueva Granada y Patria Vieja en Chile. En esta fase surge la anarquía con las pugnas políticas entre federalistas y centralistas.
3- Comprende el período de 1814 a 1816 cuando se presenta la reconquista española.
4- Entre 1816 y 1825 se llevan a cabo las campañas libertadoras que culminan en 1824 con la batalla de Ayacucho. En esta fase se enfrentan los realistas luchando por la unidad del imperio español y los patriotas por independizarse de la metró­poli.

En 1819 se crea la Gran Colombia, un estado nacional integrado por la unión de Cundinamarca, Venezuela y Quito.

A continuación unos esquemas que resumen esta temática: (para ver mejor las imágenes haga clic sobre ellas)


Derecho Internacional Humanitario

El Derecho Internacional Humanitario o DIH, es un conjunto de normas que operan internacionalmente en relación con los escenarios de conflic...