martes, 24 de marzo de 2020

LAS REVOLUCIONES SOCIALES – POLÍTICAS Y ECONÓMICAS EN EUROPA (SIGLOS XIV – XVI)


La formación de los Estados nacionales
Tras la crisis del mundo medieval, en el siglo XV, Europa experimentó profundos cambios económicos, sociales y políticos.
El renacimiento económico y social: A mediados del siglo XV, Europa empezó a vivir un período caracterizado por la estabilidad política, el mejoramiento del clima, la disminución de las epidemias y la recuperación demográfica. Estos factores influyeron en el notable crecimiento económico del continente, que se observó en los siguientes aspectos:
• La reactivación de la agricultura. Se recuperaron muchas tierras y se incorporaron otras nuevas. La producción empezó a orientarse hacia el comercio.
• El aumento de la producción de manufacturas. La industria textil, bajo el control de los gremios de artesanos, se convirtió en la principal actividad manufacturera. También se desarrollaron las industrias alimentaria, metalúrgica y naviera, todas ligadas al comercio.
• El desarrollo comercial. El Mediterráneo continuó siendo la principal ruta comercial entre Oriente y Occidente, aunque el Atlántico comenzó a cobrar importancia. Por otra parte, la creación de bancos el uso del crédito y las letras de cambio perfeccionaron el sistema financiero en el que se fundamentó la economía capitalista.
Aunque la sociedad europea continuó siendo rural, el desarrollo económico propició el crecimiento de las ciudades. Esta prosperidad, junto con el deterioro paulatino del sistema feudal, permitieron el fortalecimiento de la burguesía, que basó su riqueza en el manejo del dinero y el comercio. Poco a poco, los burgueses llegaron a alcanzar un gran poder económico, factor que los impulsó a buscar un mayor poder político. Los monarcas, por su parte, apoyaron a la burguesía para afianzar su autoridad sobre la nobleza. La prosperidad económica, sin embargo, no favoreció a los campesinos, afectados por los impuestos.

La formación del Estado moderno
Durante el siglo XV surgió una nueva idea de Estado que dio lugar a monarquías nacionales y centralizadas cuya unidad política se basaba en la figura del rey. Para consolidar su poder, los reyes tuvieron que doblegar la resistencia de los dos estamentos más importantes de la sociedad feudal: la nobleza y la Iglesia. Con el apoyo de la burguesía, los reyes utilizaron la guerra y las alianzas matrimoniales para debilitar a los nobles. Y para controlar a la Iglesia, retomaron su antiguo privilegio nombrar obispos y otras autoridades eclesiásticas. Además, procuraron limitar las atribuciones del papa en sus naciones y asumieron el control moral y social de sus súbditos a través de la legislación. De esta manera, el Estado moderno se constituyó como un territorio con fronteras claras, un gobierno común y un sentido de identificación cultural y nacional en sus habitantes.

Las bases del Estado nacional
Entre 1450 y 1500, los reyes instituyeron elementos para organizar y consolidar los nacientes Estados modernos. Esos elementos fueron:
• Una burocracia profesional, creada para hacer cumplir las órdenes reales en todo el territorio y recaudar los impuestos. También incluía al Consejo real, grupo formado por nobles, obispos y letrados que asesoraba al rey.
• La diplomacia, conformada por embajadores que cuidaban las relaciones de su país con otros Estados para mantener la paz.
• Un ejército permanente, compuesto por soldados remunerados y oficiales profesionales.
• Los impuestos, dinero que era cobrado a los súbditos para garantizar una fuente de ingreso al Estado.

La Edad Moderna
La Edad Moderna se suele considerar como el período comprendido entre el siglo XV (l453: la toma de Constantinopla por los turcos) y el siglo XVIII (1789: la Revolución Francesa).
Se inició con una revolución cultural e ideológica que transformó por completo la política, economía, cultura, religión, ciencia, técnica, y sociedad europea. A esta revolución se le conoce como el Renacimiento. Esta revolución fue cultural y pacífica. No hubo guerras ni invasiones. Se produjo cuando el hombre europeo cambió de mentalidad y dejó de pensar como antes.

Características generales de la Edad Moderna
El Renacimiento inició la transformación de la Edad Moderna en lo político, económico, religioso, cultural y social.
En el orden político, esta revolución se expresó a través de la instauración del gobierno monárquico. La Monarquía Absoluta de Derecho Divino, en ella la autoridad venía directamente de Dios, el monarca era su representante: ejercía el poder sin ninguna limitación. Se configuraron grandes monarquías nacionales absolutas como en España, Francia, Inglaterra, Portugal, naciones en las que los reyes fueron aumentando sus áreas de control político que luego dieron origen a los imperios.
El proceso de unión de los países alrededor de los monarcas hizo surgir el movimiento nacionalista.
Hubo cambios económicos que dieron origen al capitalismo. La competencia económica se realizó entre naciones. Se pasó a una economía nacional, controlada y fomentada por el estado llamada mercantilismo.
En la Edad Moderna, se desarrolló el comercio internacional a partir de los descubrimientos geográficos: las ciudades costeras sobre el Océano Atlántico desarrollaron el comercio.
Desde el punto de vista religioso, se dio la reforma protestante que rompió la unidad religiosa europea, que había sido una de la característica de la Edad Media. La reforma protestante fue iniciada por Martín Lutero en Alemania y sustrajo por lo menos a la mitad de la población europea de la obediencia debida al Papa. En materia religiosa, después de la reforma protestante, los monarcas asumieron la dirección religiosa de sus naciones, controlando todos los asuntos eclesiásticos. Así, por ejemplo, en Inglaterra, el rey Enrique VIII fundó una nueva religión protestante llamada Iglesia Anglicana y se declaró único jefe de esa iglesia. En los países católicos, la tendencia de los gobernantes fue la de subordinar los asuntos eclesiásticos al poder civil.

Cambio de pensamiento en la Edad Moderna
En el siglo XV surgió un renovado interés por la cultura grecorromana porque para muchos pensadores y artistas, las obras de la Antigüedad clásica resumían la perfección de la creación humana, por lo cual, debían buscar ahí los elementos para comprender al ser humano. Así surgió el humanismo.

Una nueva corriente de pensamiento
Los humanistas se caracterizaron por lo siguiente:
• Consideraron que el ser humano era el centro del universo. En esto se distinguían de los pensadores de la Edad Media, que opinaban que Dios ocupaba un lugar central.
• Admiraron la cultura de los antiguos griegos y romanos. Los humanistas aprendieron latín, griego y hebreo, y analizaron las obras antiguas. Estudiaron a los autores clásicos, como Platón y Aristóteles, que les proporcionaban enseñanzas útiles para el ejercicio de la política en la vida pública.
• Enfrentaron la tradición medieval. La enseñanza medieval se basaba en la memorización de compendios y resúmenes.
• El humanismo se difundió rápidamente por toda Europa, sobre todo a través de academias, como las de Florencia, Nápoles y Roma; y universidades, como las de Alcalá de Henares en España, Lovaina en Bélgica o Cambridge y Oxford en Inglaterra. Las ideas humanistas también se propagaron gracias a la publicación masiva de libros, producto de la invención de la imprenta hacia la década de 1450 y que remplazó al lento proceso de copiado a mano.
• El humanismo proporcionó una nueva concepción del hombre y la sociedad, al promover una actitud crítica y motivar el interés por el conocimiento de la naturaleza, a través del estudio de la Antigüedad clásica. Este renacimiento del espíritu clásico se manifestó también en el arte y la ciencia.

El renacimiento
La Edad Moderna se caracterizó por un fuerte movimiento intelectual y artístico que retomó las ideas antropocéntricas de la antigua cultura grecorromana. Se podría decir que en el Renacimiento se encuentran culturalmente la Edad Antigua (Grecia y Roma) y la Edad Media (universidades, cultura germánica y cristianismo), que se sintetizan y configuran la cultura moderna.

El Renacimiento se desarrolló durante dos siglos: el quattrocento (S. XV) y cinquecento (S. XVI). El cuerpo humano vuelve a convertirse en motivo de la escultura y la pintura. El quattrocento es conocido como el siglo de la escultura y la pintura humanista. En él se destacan figuras como Leonardo da Vinci, Miguel Angel Buonarrotti y Rafael Sanzio, pintores y escultores. Da Vinci, además de arquitecto, fue músico, ingeniero e inventor.

El Quattrocento
Durante el siglo XV, Florencia, ciudad de artistas y comerciantes situada a orillas del río Arno, se transformó en la capital artística de Europa. En ella, bajo el mecenazgo de la familia Médici, muchos artistas se dedicaron a buscar nuevas formas de expresión.
- La arquitectura. En Florencia, la arquitectura retomó las técnicas utilizadas por los artistas grecorromanos. Los arquitectos se preocuparon por dar proporciones armoniosas a sus construcciones, guardando la relación de las dimensiones entre cada una de las partes de sus edificios. En esta manifestación artística sobresalió Filippo Brunelleschi.
- La escultura. La escultura renacentista tuvo una fuerte tendencia realista. Se caracterizó por el interés en el cuerpo humano y por seguir los modelos antiguos en cuanto a proporciones y el tratamiento que se da al desnudo para expresar solidez, volumen y movimiento. Además de realizarse en materiales como terracota, piedra o bronce las esculturas se efectuaron con diversos propósitos: en los edificios sobre pedestales, para honrar la memoria de algún personaje; en i: s sepulcros, para resaltar la nueva idea renacentista de la fama; y en relieves, para adornar los edificios. Dos destacados escultores de este periodo fueron Lorenzo Ghiberti y Donatello.
- La pintura. La pintura de esa época estuvo caracterizada por el uso de la perspectiva, la búsqueda de realismo y el movimiento ce las imágenes. Los pintores dominaban una variedad de técnicas como la pintura al óleo, al fresco y al temple, tanto sobre soportes fijos como móviles. Con estas técnicas se representaban temas religiosos y alegóricos en el marco del pensamiento humanista. Entre los representantes más destacados de este periodo están Fra Angélico, Paolo Ucello y Piero della Francesca. Sin embargo, la figura más sobresaliente fue Sandro Botticelli. Por encima de todas ellas, Roma surgió como la capital de la nueva época.

El Cinquecento
El principal centro artístico del Quattrocento fue Florencia. Pero, a lo largo del siglo XV, el espíritu renacentista se extendió por toda Italia donde las influencias locales crearon escuelas regionales que se desarrollaron plenamente a partir del siglo XVI o Cinquecento.
Roma hacia 1500: A comienzos del siglo XVI, el arte del Renacimiento alcanzó su máxima expresión. El foco de la actividad artística se trasladó a Roma, donde los papas se convirtieron en mecenas y auspiciaron la reconstrucción de la ciudad y de la nueva basílica de San Pedro. Para ello, convocaron a diferentes artistas. La reconstrucción de Roma se realizó bajo el mecenazgo de los papas Julio II y León X. Fue iniciada por Bramante y tras su muerte, otros arquitectos continuaron con esa labor, entre ellos Rafael y Miguel Ángel.
En esta época sobresalieron Rafael Sanzio, Miguel Ángel Buonarroti y Leonardo da Vinci.

Rafael Sanzio: La obra de Sanzio, también llamado el Divino, es considerada la expresión suprema del arte renacentista. Se caracteriza por la armonía de su composición, el manejo de los espacios, el dominio de la luz y la fina reproducción psicológica de sus personajes. Rafael recibió las influencias del Perugino, de Leonardo y de Miguel Ángel para formar su propio estilo. Su obra más grandiosa se produjo en Roma, donde recibió el encargo de decorar diversas estancias. En la estancia de la Signatura (el Vaticano) dejó bellas alegorías, como El Parnaso (la poesía), Escuela de Atenas (la filosofía), la Disputa del Santísimo Sacramento (la teología) y Justiniano y Gregorio IX (el Derecho). Sus obras Transfiguración y Virgen del Pez son también notables.
Miguel Ángel Buonarrotl: Genio de la arquitectura, la escultura y la pintura. Desde muy joven trabajó para los Médicis, en Florencia. Luego se trasladó a Roma, donde estuvo bajo la protección de varios papas. Miguel Ángel realizó impresionantes esculturas: el David, el Moisés y la Piedad. Su obra pictórica cumbre la realizó en la bóveda de la Capilla Sixtina del Vaticano. Es notable, asimismo, su gran trabajo arquitectónico en la construcción de la basílica de San Pedro. Sus obras escultóricas se destacan por su fuerza, dramatismo y monumentalidad. En pintura, sus personajes sobresalen por su volumen, naturalismo anatómico y movimiento.
Leonardo da Vinci: Poeta, arquitecto, ingeniero, pintor e inventor. Sintetizó el ideal humanista de hombre culto, reflexivo y universal que intenta comprender el mundo y dominar el conocimiento sobre el ser humano y la-naturaleza. Puso en práctica sus teorías en el diseño de inventos, algunos de ellos precursores del futuro desarrollo tecnológico que alcanzó la humanidad. Estudió la anatomía humana para aplicarla en el perfeccionamiento de sus técnicas de dibujo. Aunque su obra pictórica no es abundante, los trabajos que dejó muestran su maestría en el uso de la perspectiva y el empleo de la luz y el color. Entre sus obras más destacadas se encuentran La Virgen de las rocas, La Última Cena y el famoso retrato de La Gioconda.

Desarrollo de la Ciencia
En el Renacimiento, el desarrollo de las ciencias estuvo determinado por la reorientación que se dio a la investigación, basada en la observación de los hechos. Esto se llamó la Revolución Científica. En ella se argumentaba que, en las ciencias, sólo era cierto lo que se podía comprobar por medio de un experimento repetido múltiples veces. El método empleado, utilizado inclusive hoy en día y llamado método científico, se compone de varios pasos: primero, los científicos formulan una pregunta que quieren contestar y elaboran una hipótesis al respecto. La hipótesis se comprueba por medio de un experimento sacando datos y estadísticas precisas. Luego, analizan e interpretan la estadística que arrojó el experimento y sacan conclusiones. Estas confirman o rechazan la hipótesis original.
La Revolución Científica se levantó contra la Escolástica y su tendencia fundamental de interpretar la realidad partiendo de las autoridades eclesiásticas y religiosas. La investigación ahora se basó en la razón y en la experiencia. La verdad tenía como base la comprensión científica del hombre, de la tierra y del universo.
La física y la matemática: Se produjo una resurrección de las teorías de Arquímedes de Siracusa. La física llevó a comprender que los fenómenos que presenciamos diariamente, no son tan simples ni tan elementales, como el desplazamiento de un barco movido por el viento o la marcha de un vehículo de tracción animal.
Medicina, ciencias sociales y ciencias naturales: Se llegó a nuevas conclusiones sobre el hombre y el cuerpo humano. Sobresalió Paracelso, médico suizo, quien afirmó que el cuerpo humano se componía de los mismos elementos que el resto de la naturaleza. Aprovechó los medios que le brindó la naturaleza misma para curar a los enfermos.
Andrés Vesalius, publicó la obra, La construcción del cuerpo humano, en la que presentó un estudio completo sobre la constitución del cuerpo, superior a la de los médicos de la Antigüedad.
Los notables progresos de las Ciencias Sociales hicieron posible los grandes descubrimientos geográficos y contribuyeron a su desarrollo. El hombre se dedicó a conocer y conquistar la tierra. Se abandonó la idea que predominó en la Edad Media, la cual sostenía que la tierra era un disco y se aceptó la idea desarrollada por los antiguos pensadores quienes afirmaban que la tierra era redonda. Este fue el caso, por ejemplo, del astrónomo italiano Toscanelli quien elaboró un mapa que fue utilizado por Colón en su viaje a Occidente.
Las ciencias naturales estudiaron las nuevas especies animales, vegetales y minerales de América que causaron sensación en Europa. Posteriormente, llevó al desarrollo de la Expedición Botánica en América encabezada por el alemán Humboldt.
Astronomia: La Astronomía revolucionó las concepciones tradicionales con dos grandes exponentes: Galileo Galilei e Isaac Newton.
Galileo Galilei: El italiano Galileo (siglos XVI y XVII) fue un digno hijo de la Revolución Científica. Utilizó el telescopio para estudiar los planetas del sistema solar y ver astros como las lunas que tiene el planeta Júpiter. Descubrió la ley de la gravedad, aquella que sostiene que el planeta Tierra atrae a todos los cuerpos hacia sí misma: por eso los objetos caen. Si no hubiera gravedad, flotarían. Sus conclusiones acerca de la dinámica explican por qué los objetos se mueven como se mueven. Formuló el concepto de la inercia (un objeto que se mueve posee una inercia o fuerza que le permite seguir moviéndose a menos que una fuerza externa actúe sobre él). En 1610, publicó un pequeño libro llamado El mensajero estelar en el que describía sus observaciones sorprendentes: Júpiter tiene cuatro lunas y el sol tiene manchas solares, decía. La luna no es una esfera perfecta: tiene una superficie imperfecta. Igualmente, apoyó las ideas de Copérnico. La Santa Inquisición lo llamó a juicio por cuestionar las enseñanzas de la Iglesia (teoría geocéntrica). Fue obligado a retractarse (revocar expresamente lo dicho) sobre la teoría heliocéntrica, pues de lo contrario la Inquisición lo hubiera sentenciado a la hoguera (1633). “Confesó” que la Tierra no se mueve, como lo afirmaba la Iglesia, pero al salir del juicio dijo: “Pero que se mueve, se mueve.” Sólo hasta el siglo XX (El 31 de octubre de 1992), la Iglesia reconoció que Galileo había tenido razón.

Isaac Newton: Pero fue un matemático y físico inglés, Isaac Newton, quien en el siglo XVII logró unificar las teorías de Copérnico, Kepler y Galileo para explicar el movimiento planetario en forma matemática. La llamó la ley de Gravitación Universal. Según ésta, todo en el espacio se atrae entre sí y la fuerza depende de la masa de los objetos y la distancia entre ellos. Newton dedujo la fórmula para calcular la fuerza de atracción: entre más masa tenga un objeto, más atrae a otro. Entre menor sea la distancia entre dos objetos, mayor la fuerza. Esta ley explicó finalmente por qué hay movimiento de todo en el espacio: nuestro planeta nos atrae y nosotros a él, pero el planeta es tan grande en comparación al ser humano, que su fuerza de atracción hacia nosotros es considerablemente más grande que la nuestra hacia la Tierra. En 1687, Newton publicó un libro titulado Los principios matemáticos de la filosofía natural. Según él, el universo se parece a un reloj gigante: todas sus partes funcionan conjuntamente y su funcionamiento se puede explicar matemáticamente.

Los inventos: Hubo muchos inventos que aceleraron los cambios de la época:
• La brújula: los chinos habían descubierto que una aguja imantada señalaba invariablemente el Norte. La utilizaron para sus viajes, colocándola sobre un corcho en un recipiente lleno de agua o aceite. Los árabes tomaron esta idea y la llevaron a Europa, y el italiano Flavio Gioa la perfeccionó, encerrándola en una caja de cristal. La brújula mejoró la seguridad en los viajes, (antes se había utilizado el sol y la estrella polar como guía en alta mar).
• El astrolabio: Permitió fijar la posición de la nave en alta mar.

• La pólvora: Los chinos la usaban en la fabricación de cohetes y fuegos artificiales. Los árabes aprovecharon su fuerza expansiva haciéndola explotar dentro de una especie de cañón (tubo de hierro o bronce). Este se fue perfeccionando y transformó las tácticas de guerra.
• El papel: Los chinos lo fabricaron con fibra de cáñamo y de algodón. Los árabes lo introdujeron en España y para su fabricación, utilizaron telas de hilo.
• El reloj: En el siglo XV, se comenzó a colocar relojes públicos en las ciudades. En el 1500, se inventó el reloj de bolsillo. El uso de éste obedeció a la concepción del tiempo y a una nueva actitud frente al momento y sus exigencias. La organización exacta del tiempo era efecto de la organización más racional de la sociedad y de las actividades humanas.
Otros inventos: pintura al óleo, torno de hilar, bombas para extraer agua de las minas, vidrio transparente, cristal pulido para hacer anteojos.

BIBLIOGRAFÍA
Guerrero V., Manuel; Hernández G., Nancy y Rivero S., José (2012). Nuevos horizontes sociales 6. Fondo Educativo Panamericana, Bogotá.
http://aprende.colombiaaprende.edu.co/sites/default/files/naspublic/SOCIALES_7_B2_S3_DOC.pdf
Pérez, J.; Marabolí, O., Riveros, M., Giraldo, J., Pinzón, K. y Hernández, C. (2016). Proyecto Saberes, ser hacer sociales 7. Bogotá, Editorial Santillana.
Ferri, Claudia (2 de noviembre de 2014). Después de 359 años de su descubrimiento. Hace veintidós años la Iglesia le reconoció a Galileo que la Tierra se mueve alrededor del sol. Recuperado de: http://www.laizquierdadiario.com
Martínez, D., Sarmiento, B., Ibáñez, J. y Hernández, L. (2000). Camino a la universidad. Historia y geografía universal. Bogotá, Prolibros Ltda.
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jueves, 19 de marzo de 2020

LA PLURICULTURALIDAD EN EL MUNDO

LA PLURICULTURALIDAD EN EL MUNDO


El término cultura proviene del latín cultus, que significa el cuidado y cultivo de campos y ganado. Por ello, este ha evolucionado y hoy se le denomina así a una serie de elementos materiales –modos de producción, técnicas, herramientas, comidas, etc. – e inmateriales – como conocimientos, creencias, cosmovisiones, tradiciones, normas, entre otros– compartidos por un grupo humano. Durante las últimas décadas del siglo XX, la cultura ha asumido un rol simbólico y trascendental en ámbitos económicos, políticos y sociales, en parte, debido a los cambios sucedidos con la Guerra Fría. En este período, hubo un sinnúmero de conflictos localizados, muchos de los cuales motivaron a que el ser humano se cuestionara su nacionalidad, su lengua y su religión.
La diversidad cultural que se genera entre personas, grupos y territorios, refleja la multiplicidad e interacción de costumbres, religiones, lenguas, y modos de vida que forman parte del patrimonio común de la humanidad. Para la Unesco, la diversidad cultural es fundamental para tener una vida afectiva, intelectual, moral y espiritual más enriquecedora, y es un desafío, ya que debe ser reflejo de la tolerancia y el respeto por las lenguas, religiones y manifestaciones de todos los habitantes del planeta. Uno de los principales desafíos que impone hoy el concepto diversidad cultural es la aparente contradicción entre integración y diferencia. Para algunos, el planeta está integrado por territorios que tienen las mismas necesidades, que tienen monedas y un mercado común, con libre circulación de las personas por el mundo cada vez más globalizado. Sin embargo, ante este panorama surge un aspecto primordial: cómo lograr preservar la riqueza cultural local para no extinguirla al interactuar con otras sociedades y territorios. Este intercambio entre diversas áreas del planeta permite valorizar los elementos propios de la cultura a la que se pertenece.
Además, conocer y adoptar rasgos de otras culturas puede resultar enriquecedor. Las culturas no son estáticas, sino que evolucionan con la incorporación de aportes de otras culturas. El problema surge cuando se sustituye una por la otra y desaparecen manifestaciones, ya que esto empobrece la diversidad cultural de nuestro planeta. Los contactos entre distintas culturas suelen ser pacíficos, a través de las migraciones, los medios de comunicación, el turismo o los negocios. Pero en la historia también han sido frecuentes los contactos violentos, cuando un pueblo conquista a otro y le impone su visión y tradición.

Una población diversa

La diversidad territorial de América Latina también se manifiesta en su población. Inicialmente, América Latina estuvo habitada por un gran número de pueblos originarios, cada uno de los cuales alcanzó distintos niveles de desarrollo cultural y de civilización. Con la llegada de los conquistadores se produjo el cruce entre ambos grupos, lo que dio origen al mestizaje. La disminución considerable de la población indígena, debido al hambre, los trabajos forzosos, las enfermedades de origen europeo, y los sistemas laborales de separación de hombres y mujeres, hizo necesaria la utilización de otro tipo de mano de obra: miles de africanos fueron traídos a América Latina en calidad de esclavos para trabajar en las grandes plantaciones azucareras, en los cafetales y en el servicio doméstico. Con esto se inicia otro proceso de mestizaje, singular y característico de la región.
Por último, frente a la gran crisis económica europea del siglo XIX, se produce una nueva oleada de inmigrantes, que ahora, en calidad de refugiados, vino a sumarse al gran abanico étnico-cultural en que se había convertido el espacio latinoamericano.
Los principales países receptores de estas migraciones económicas fueron Brasil, Uruguay y Argentina, lo cual dio una impronta demográfica diferente a estos países, con una importante gravitación de la población de origen europeo.
Así, la diversidad cultural del continente es el resultado de un gran sincretismo cultural, que ha incorporado prácticas indígenas, africanas y europeas, las cuales constituyen la base de la identidad latinoamericana actual. Respecto de este tema, existe un debate entre los especialistas: algunos de ellos hablan de varias identidades culturales en la Región, según sea la mayor o menor influencia de la población indígena, negra o europea, en las distintas zonas o países. Por ejemplo, la influencia de la población afroamericana es baja en México y el Cono Sur, siendo muy importante en El Caribe, Brasil y Centroamérica.


Por otro lado, en la configuración de estas sociedades multiétnicas y multiculturales se han generado a lo largo de los siglos profundas asimetrías socio-económicas y de poder, que marginaron a amplios grupos sociales, los que fueron discriminados por razones de etnia, lengua y clase social.
Sin embargo, en las últimas décadas ha habido un amplio reconocimiento de la diversidad cultural de América Latina, que se ha manifestado en la valoración de las tradiciones y lenguas de los distintos pueblos aborígenes, y a la necesidad de reconocer sus derechos políticos y cívicos en las distintas comunidades nacionales.




Colombia y su diversidad étnica
Colombia es un país de gran riqueza cultural, étnica y lingüística, como se refleja en las costumbres y las tradiciones de sus diferentes pueblos. La mayoría de la población colombiana es producto de la mezcla de razas y culturas que se inició durante los procesos de la Conquista y la Colonia. Por eso los colombianos tene­mos raíces indígenas, africanas y europeas. A esta mezcla étnica se debe la gran diversidad cultural de nuestro país, que se resume en cuatro grupos:

La población indígena: Hace referencia a los grupos descendientes de los pueblos que habitaban nues­tro territorio al momento de la Conquista. En la actualidad, en Colombia hay más de 80 etnias indígenas que conservan sus lenguas nativas. Las etnias más numerosas son los wayúu, los nasa, los zenú y los embera. Los departamentos con mayor porcentaje de población indígena son: Vaupés, Guainía, La Guajira, Vichada, Amazonas, Cauca y Putumayo.
La población afrocolombiana: La población afrocolombiana hace referencia a las personas que han nacido en Colombia y cuyos antepasados provienen de regiones del continente africano.
En la actualidad, la población afrocolombiana es de alrededor de 4 millones de personas, lo que representa el 10% de la población total censada en el país. Por ello, Colombia es el tercer país de América con más componente poblacional afrodescendiente, después de los Estados Unidos y Brasil. La población afroco­lombiana actualmente se encuentra distribuida en todo el territorio nacional. Sin embargo, debido a procesos históricos y demográficos particulares, existen regiones con mayor presencia de afrocolombianos. Entre estas regiones se desta­can la costa Pacífica, el archipiélago de San Andrés (raizales)y Providencia y la costa Caribe.
La población rom: comúnmente se conoce con el nombre de gitanos, tiene su origen en los pueblos de India y Pakistán y su presencia en Colombia es de alrededor de 5.000 personas. Esta población se encuentra agrupada en las kumpania, que son la asociación de grupos familiares gitanos que establecen alianzas para compartir una vida en comunidad. La población rom es itinerante y su economía se basa en el comercio. Sus miembros conservan sus tradiciones lo que les permite mantener su identidad cultural. Los rom hablan dos lenguas: el romaní y el español.
La población blanca y mestiza: La población colombiana actual es mayoritariamente de origen mestizo. El mesti­zaje en Colombia se inició con el establecimiento de los colonizadores españoles en nuestro territorio y su mezcla con la población indígena y africana. La ascen­dencia de los blancos colombianos es europea, casi exclusivamente española, con excepción de San Andrés y Providencia, donde la población blanca desciende de colonos escoceses e ingleses principalmente.
 

 

Los grupos oprimidos en Colombia
Dentro de una sociedad existen unos grupos que tienen poder e influencia, mien­tras que otros se encuentran marginados, excluidos u hostilizados. A estos últi­mos, se les denomina oprimidos. Los oprimidos no siempre están constituidos por un número reducido de personas, pues en ocasiones conforman la mayor parte de la población. Estos grupos, por diversos factores, no gozan de todos los derechos que les corresponden. Por ejemplo, a pesar de que las mujeres con­forman más de la mitad de la población en Colombia, se les considera un grupo oprimido porque no tienen las mismas posibilidades que los hombres en muchos campos de la vida social.
La comunidad LGTB: Además del trato desigual, la comunidad LGTB es un grupo en el que cada vez es más evidente la exclusión social y las agresiones abiertas en diversos sectores de la sociedad. Como en muchos casos no cuentan con la adecuada protección legal y no pueden desarrollar su vida normalmente, una gran parte se refugia en el anonimato o se dedica a oficios marginales y estereotipados; por lo general, sufren el menosprecio social.
El tema de los grupos oprimidos es muy importante en nuestro país, porque, así como en otras poblaciones del resto del mundo, en Colombia no hay homoge­neidad en términos étnicos, culturales o religiosos. Todos, en cierto modo, hace­mos parte de los grupos oprimidos por diversos motivos: por nuestro origen, por algunas de nuestras creencias e ideas, por nuestros gustos e, incluso, porque el acceso al poder político y económico no es similar para todos. Este hecho es aún más evidente en nuestra realidad en la cual se observan situaciones de diferencia­ción tan fuertes que un amplio sector de la población es oprimida por la exclusión en que vive.
En Colombia, los grupos que sufren una o más formas de opresión pueden clasi­ficarse conforme a los siguientes criterios:
-       Étnico-racial: indígenas – afrocolombianos – inmigrantes.
-       Sexual: mujeres – comunidad LGTB
-       Religioso: Nuevos grupos religiosos – religiones andinas
Otros: discapacitados – personas que conviven con VIH y enfermos de sida – pobres - ancianos
 

Cultura oficial y subculturas
La cultura oficial de un país es el conjunto de creencias, costumbres y formas de vida comunes a la mayoría de la población. Pero al interior de un país se han desarrollado subculturas, conformadas, en principio, como grupos de respuesta frente a la cultura oficial conocidos como tribus urbanas. Estas tribus están conformadas por jóvenes que buscan su identidad social y se basan, en algunos casos, en ideologías antiguas bien definidas y, en otros, responden al seguimiento de preceptos determinados por la moda.
La mayoría de las tribus urbanas tienen su origen en otros países y sus seguido­res utilizan atuendos y música característicos. En Colombia se observa que estas tribus copian el estilo de peinado y forma de vestir de sus homólogos en otros países, pero dejan atrás las prácticas culturales que traen consigo estos movi­mientos. Las tribus urbanas más representativas son: metachos, skaters, darks, raperos, ñeros, punkeros, rockeros, emos, rastas, skinheads, gomelos, góticos y ftoggers. Conoce algunos de ellos.
Skaters: El skateboard surgió como moda a principios de la década de 1980 en EE.UU. En este caso, el look de los skaters responde a la comodidad para hacer piruetas con el skate.
Se les reconoce por unos pantalones enormes y unas camisetas de talla más grande que la del usuario. Suelen llevar lentes oscuros. Les encanta practicar el skateboard y actividades similares como el snowboard o el sandboard. Su lema es "Hazlo tú mismo". Odian no cumplir las metas que se proponen y que les digan lo que tienen que hacer.
Raperos: Proceden de las bandas del barrio neoyorquino del Bronx. Su ropa busca la comodidad para pintar grafitis en las paredes. Se les reconoce por los pantalones y las camisetas de colores chillones y tres tallas más grandes que la suya. Suelen lucir gorras y anillos en varios dedos. Además, llevan el pelo a lo "afro" o recogido con una pañoleta. Les encanta el hip hop y el rap. Odian las desigualdades sociales.
Darks: Derivan de los punk. Se les reconoce porque visten de negro. Llevan como complementos símbolos religiosos y bordados en blusas y camisas. Ade­más, suelen maquillarse de blanco para parecer más pálidos. Les encanta la música new wave. Inicialmente, el grupo de referencia fue The Cure. Posteriormente, Marilyn Manson se convirtió en uno de los grandes ex­ponentes darks.


Somos iguales y diferentes a la vez
Todos los seres humanos somos iguales en la medida en que compartimos la misma naturaleza y el mismo origen. Nadie es superior ni inferior a otro por su color de piel, sexo, idioma, costumbres, u otras razones. Lamentablemente, la historia muestra que han existido y existen grandes desigualdades al interior de cada sociedad: unos pocos gozan de poder y de muchos privilegios, mientras que la gran mayoría sufre privaciones y ha tenido que resignarse a su situación de dominados.
Cuando observamos nuestro entorno, ya sea el familiar o el de nuestras amis­tades, nos damos cuenta de lo diferentes que somos, aunque compartimos la misma dignidad y esencia. Esta diversidad es un hecho que puede tener conse­cuencias positivas o negativas. Si utilizamos nuestras diferencias para comple­mentarnos, el resultado será positivo para todos. Pero si tomamos las diferencias como justificación para excluir a algunos en virtud de su discapacidad, sexo o creencias religiosas, entonces estamos convirtiendo la diversidad en desigualdad y la diferencia, en injusticia.
La discriminación: es toda distinción, exclusión o restricción que tiene por efecto impedir o anular el reconocimiento o el ejercicio de los derechos y la igualdad real de oportunidades de las personas.
Todas las personas somos iguales en dignidad y, por lo tanto, merecemos un trato equitativo. No obstante, en nuestra sociedad se sigue discriminando a las perso­nas por diversos motivos:
-       Porque no han tenido acceso a una educación básica ni a una formación pro­fesional adecuada (personas sin educación formal).
-       Porque pertenecen a un grupo étnico y racial distinto, han nacido en un lugar diferente o hablan una lengua diferente.
-       Porque en función de su sexo se cree que deben ser relegados a funciones secundarias (mujeres), o porque por su orientación sexual se considera que deben ser marginados (comunidad LGBT).
-       Porque en razón de su discapacidad se cree que son seres limitados para cual­quier actividad (discapacitados, enfermos).
-       Porque por su apariencia física, que no encaja dentro de los estereotipos fi­jados por la moda, son objeto de menosprecio por una sociedad que valora modelos estéticos infundados.
-       Porque carecen de los medios económicos suficientes, para tener una calidad de vida digna.
Son muchas las razones que se pueden citar para justificar la discriminación. Lo importante es asumir una posición crítica frente a estas situaciones y compren­der que la diversidad humana es una oportunidad de crecimiento pues amplía nuestro conocimiento frente a las diferentes posibilidades de entender y explicar el mundo y que cada persona, desde su particularidad, puede ayudar a promover una sociedad más justa y equitativa para todos.


6. Editorial Santillana, Bogotá 2010 Chile, Ministerio de Educación, 2010. Historia, Geografía y Ciencias sociales 1. Editorial Santillana
SÁNCHEZ, Angélica; Muñoz, Alba y Samacá, Nubia (2012). Valores y convivencia 8. Bogotá. Editorial Santilla
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Derecho Internacional Humanitario

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