miércoles, 13 de abril de 2011

LOS CHIBCHAS

La palabra chibcha se refiere a una lengua que compartían los muiscas y los taironas. Los nombres de muchas poblaciones cundiboyacenses son de origen chibcha, tales como: Bogotá, Chía, Fusagasugá...

ESPACIO GEOGRÁFICO

Habitat de los muiscas
Los muiscas habitaron las tierras medias y altas de la cordi­llera oriental, en una extensión de aproximadamente 30.000 km2, cuyas partes más fértiles pertenecían a la saba­na de Bogotá, y a los valles de Ubaté y Chiquinquirá.
La altura media de estos lugares es de unos 2500 m sobre el nivel del mar, y poseen un clima fresco y sano.
En estas altiplanicies andinas se encuentran numerosas lagunas, entre las que sobresalen, la de Fúquene y la de Tota. También merecen mencionarse las de Guatavita, Siecha y Suesca. Los muiscas consideraban las lagunas como sagradas y junto a ellas ofrecían regalos y oraciones a sus dio­ses.
Según las crónicas de los conquistadores, a su llegada a la sabana de Bogotá la población aborigen era muy numerosa. Sin embargo, los estudios actuales de la cultura muisca no logran ponerse de acuerdo sobre el número; unos hablan de 2.000.000 y otros de sólo 300.000 indígenas.

Hábitat de los taironas
Los taironas vivieron, y algunos de sus descendientes toda­vía lo hacen, en medio de un gran conjunto de altas mon­tañas, llamadas Sierra Nevada de Santa Marta, que están ubicadas en las orillas del océano Atlántico.
En esta región se dan todos los climas: desde el ardiente, en las orillas del mar, hasta las nieves perpetuas en los picos más altos, los cuales llegan a alturas de 5775 m sobre el nivel del mar y son los más altos del país.
La mayoría de la población se ubicó entre los 900 y los 2000 m sobre el nivel del mar, debido a la suavidad del cli­ma y a la variedad de productos de la tierra.
Pero así como la sierra le ofreció a los taironas variedad de climas y una tierra fértil, también les impuso dificultades debido a lo escarpado y abrupto del terreno, lo que les obli­gó a realizar un gran esfuerzo para poderse adaptar al medio.
Según las crónicas de los conquistadores, la cantidad de habitantes que ocupó la Sierra Nevada de Santa Marta fue muy numerosa.
Esta versión ha sido confirmada con el hallazgo de ruinas de más de doscientas poblaciones, siendo las más destacadas Buritaca, más conocida como Ciudad Perdida.

ORGANIZACIÓN SOCIAL Y POLÍTICA

Los muiscas
Los muiscas estaban divididos en dos grandes grupos o fede­raciones de aldeas, cada una bajo el mando de un jefe supre­mo. Una federación tenía su sede en Bacatá (Bogotá) y su jefe recibía el nombre de Zipa. La otra federación tenía su sede en Hunza (Tunja) y su jefe recibía el nombre de Zaque.
Los caciques, o jefes de cada poblado, tenían ciertos privi­legios frente a los demás miembros de la comunidad. Jerárquicamente le seguían los jeques o sacerdotes; los gue-chas o guerreros que se habían distinguido por su valentía y los pregoneros, quienes servían de intérpretes en las rela­ciones con otras comunidades indígenas.
El resto de la población se dedicaba a las labores del campo, a la artesanía y la minería de la sal y de las esmeraldas.
La economía se basó en la agricultura. Los principales pro­ductos agrícolas muiscas fueron el maíz y la papa. Cuando las cosechas eran abundantes y estaba asegurado el susten­to, se dedicaban a actividades artesanales y artísticas.

Los taironas 
Cada poblado tenía un cacique que a su vez dependía de otro cacique principal. Los más importantes fueron ios caci­ques de Bonda y Pocigueyca, que eran centros administra­tivos con poder sobre las demás comunidades taironas.
Al mismo nivel social de los caciques estaban los naomas o sacerdotes, con poder político y religioso. Los guerreros que se distinguían por su fiereza en el combate recibían el nom­bre de manicatos y ocupaban un lugar destacado.
La economía tairona se basaba en la agricultura. Es de admi­rar la técnica de terrazas que desarrollaron los taironas para poder cultivar en las faldas de las montañas. Aunque los productos agrícolas eran muy variados, el más importante fue el maíz.
La actividad artesanal también ocupó un lugar importante, destacándose el trabajo con el oro, la talla de piedra y la cerámica.
El intercambio de productos entre las aldeas de la Sierra era muy intenso, y se facilitó gracias a los caminos de piedra que las comunicaban entre sí. Este comercio era principalmen­te de productos agrícolas, sal y pescado, por manufacturas como mantas, objetos de oro y tallas en piedra. La actividad comercial la desarrollaron incluso con otros pueblos como los muiscas.

RELIGIÓN Y CULTURA

Religión
Los muiscas y los taironas eran politeístas, es decir, ren­dían culto a varios dioses.
En la cultura muisca el poder espiritual lo tenía el cacique de Sogamoso. Igualmente existían los jeques o sacerdotes cuya autoridad había sido recibida de Bochica, el dios civi­lizador.
Los principales dioses de los muiscas fueron; Xué o Sué, que representaba al Sol; Chía o Huitaca, a la Luna; Bachué era la madre de la humanidad y Cuchaviva, el arco iris.
Los principales ritos los celebraban en las lagunas, muy numerosas en la altiplanicie cundiboyacense, tales como las de Fúquene, Tota, Siecha, Sesquilé y principalmente la de Guatavita. Los muiscas consideraban las lagunas como sagradas y en ellas depositaban regalos y oraciones.
También tuvieron templos importantes como el de Sugamuxi o Sogamoso.
Entre las costumbres funerarias de muiscas y taironas esta­ba la de enterrar a sus muertos ataviados con abundantes objetos de oro. Por este motivo, desde la Conquista hasta nuestros días, sus tumbas han sido saqueadas. A tal punto que la poca orfebrería que se exhibe en los museos, es adqui­rida a través de los buscadores de tesoros o "guaqueros".

Ciencia y cultura
La dependencia casi exclusiva de las actividades agrícolas y su permanente contacto con la tierra, facilitó el que los muis­cas adquirieran conocimientos prácticos para una mejor explotación de ésta. Aprendieron a percibir la importancia de los cambios de luna y los ciclos de lluvia y de sequía.
A partir de estas prácticas llegaron a conocer la astronomía, la meteorología y alcanzaron a elaborar un calendario.
Los artesanos muiscas se destacaron en la elaboración de objetos de oro, arte que se denomina orfebrería, y también en la elaboración de tejidos de algodón, y en la cerámica.
Por su parte, los taironas desarrollaron el sistema de cultivo en terrazas para cultivar en las faldas de las montañas sin erosionarlas.
De igual manera fueron los más avanzados de Colombia a nivel arquitectónico. Construyeron ciudades unidas por caminos y escaleras de piedra con sistemas de canalización de aguas. Fueron, además, excelentes artesanos.

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